Hace ya muchos años, en nuestra tierra, el ganado era una de las fuente subsistencia.
Las vacas, sobre todo, eran criadas para producir beneficiosa través de la leche, pero su función más importante con respeto a la economía familiar era su venta en las ferias comarcales.
Para conseguir una transacción beneficiosa se preparaba una pócima mezclando en aceite de soja, hojas troceadas de albahaca, pino y granos de trigo, a parte iguales.
Se conjuraba la pócima en jueves de luna creciente.
Para conseguir unos buenos resultados ungían las patas de las bestias con esa pócima y funcionaba muy bien.
Hemos recuperado esa vieja formula y la hemos adaptado a las transacciones, que en esta época nos preocupan, ventas de pisos, negocios o espacios…
Y estamos consiguiendo muy buenos resultados con ella.